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diumenge 20 de desembre de 2009

http://www.abc.es/20091220/valencia-valencia/fiscalia-detecta-solo-tres-20091220.html


La Fiscalía detecta en un año sólo tres denuncias falsas por maltrato en la región
Una mujer maltratada, en un centro de acogida

IGNACIO GIL/ ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE
VALENCIA

Arturo y Clementina se estaban separando. Él pidió la custodia compartida de la hija; ella contraatacó. Acudió a la Guardia Civil y le denunció por malos tratos. Relató que su marido le había dicho que «era una irresponsable, una mala madre y que la pondría en su sitio». Aquello bastó para que un juzgado de Sueca abriera diligencias por amenazas e injurias. La esposa logró que su divorció lo llevara un juez de Violencia sobre la Mujer; el hombre perdió en ese momento toda posibilidad de obtener la custodia de la cría. Un año después, se celebró un juicio de faltas sólo por las injurias. El acusado fue absuelto. La supuesta injuriada ni siquiera acudió a declarar. Para ese entonces ya había conseguido lo que quería: la custodia en exclusiva de la niña pese a que existían informes periciales que no desaconsejaban lo contrario. El abogado de Arturo cree que éste fue un caso clarísimo de denuncia falsa, de mujer que se aprovecha de la severidad de la ley contra el maltrato, para lograr una posición de ventaja en el proceso de separación. La Justicia no lo entendió así. Como casi nunca.
En 2008 los juzgados de la Comunidad Valenciana recibieron casi 20.200 asuntos relacionados con la violencia sobre la mujer. Ese mismo año, la Fiscalía detectó sólo tres casos de denuncia falsa por maltrato: uno en Alicante y dos en Castellón. En todos ellos el Ministerio Público retiró la acusación contra el hombre y solicitó al tribunal que dedujera testimonio -procedimiento equivalente a presentar una denuncia- contra la falsa maltratada para que fuera acusada de un delito de denuncia falsa penado hasta con dos años de cárcel.
En Valencia sólo se ha abierto diligencias contra tres mujeres por inventarse la agresión física o verbal de su pareja en los cuatro años transcurridos desde la entrada en vigor de la Ley contra la Violencia sobre la Mujer. Para Susana Gisbert, fiscal especializada en la materia, estos datos confirman que lo de las denuncias falsas es una «leyenda urbana»; como lo es también, dice, el argumento de que las mujeres se aprovechan de esta ley para obtener ventajas en el proceso de separación. «Es un argumento que utilizan de forma recurrente las defensas para intentar anular el testimonio de la víctima». En procesos de divorcio, los abogados aconsejan a sus clientes varones el abandono del domicilio familiar; que eviten el contacto con su esposa, porque una denuncia, además de la detención automática, les coloca en desventaja para luchar por los hijos. No es lo mismo litigar en igualdad que ir al juzgado detenido. Y hablar de niños es hacerlo de la pensión o de quién se queda con la casa.
El 80 por ciento, condenados
Dice el Consejo General del Poder Judicial que cerca del 80% de los casos que llegan a juicio terminan con la condena de los maltratadores; y aclara Gisbert, que las absoluciones (el 20 por ciento restante) o los sobreseimientos (casos que se archivan antes de juzgarse) «no han de confundirse con denuncias falsas». A veces, el maltrato existió pero fue imposible probarlo porque no existe parte de lesiones o porque la víctima se acoge a su derecho a no declarar. Para que exista denuncia falsa, explica, es necesario que la mujer actúe «con un desprecio manifiesto hacia la verdad y teniendo conocimiento de la falsedad» de su relato.
Jueces, abogados y fiscales se enfrenta a menudo a ejemplos de «utilización torticera» de la ley; se aprecia especialmente en los juzgados de guardia; aseguran que casi a diario llegan cuatro o cinco casos bajo el epígrafe de violencia de género porque se «exageran» determinadas situaciones domésticas -un grito, un insulto, un forcejeo-propias de momentos de tensión; eso termina en la detención del hombre. El porcentaje de mujeres que perdonan o se retractan de inmediato tras activar toda la maquinaria judicial puede alcanzar el 60%.

JUEZ FRANCISCO SERRANO - INFORME CRÍTICO AL ELABORADO POR EL OBSERVATORIO DE VIOLENCIA DE LA MUJER

INFORME CRÍTICO AL ELABORADO POR EL OBSERVATORIO DE VIOLENCIA DE LA MUJER

Por el Juez Francisco Serrano Castro

De entrada, se ha de comenzar por defender la honestidad, profesionalidad y probidad de los magistrados que han elaborado el informe, con algunos de los cuales he tenido la ocasión de participar en estudios, jornadas sobre violencia, a los que expreso mi admiración y respeto, y con los que, incluso, he disfrutado de momentos de compañerismo y amistad. No dudo de que el resultado del informe obedezca a un fiel reflejo del contenido de las sentencias examinadas.




Lo que ocurre es que se les ha encomendado un trabajo viciado de inicio, la realización de un informe en el que, como suele, por desgracia, ser habitual en los últimos años, se ha partido de parámetros de valoración sesgados y que no contemplan, ni mucho menos la globalidad de la problemática examinada. Lo que ocurre es que la Ideología de Género sustituye a los datos, prejuzgando y predeterminando con parámetros preconstituidos el resultado de un estudio que, por ende, carece rigor, no en su elaboración pero sí en sus presupuestos. Como se expresa en un comunicado de a asociación que presido ASEMIP, Asociación Española Multidisciplinar para el Estudio de las Interferencias Parentales, la raíz de unas declaraciones de una Magistrada adscrita a dicho Observatorio, en las que negaba la existencia del SAP : sería conveniente que el Observatorio de Violencia del CGPJ se dedicara a observar la realidad con imparcialidad, sin una visión daltónica y contaminada por ideología de género, pues la verdad tiene una perspectiva poliédrica y no plana. Es como si un faro limitara su espectro luminoso sobre un punto fijo, la oscuridad impediría ver otras realidades. O se mira en todas direcciones o se espera a que se haga de día para ver todo el horizonte y relieve.



Se han estudiado sólo sentencias dictadas por las Audiencias Provinciales, sin analizar y examinar la multitud de resoluciones de sobreseimiento provisional y archivo, que son con diferencia abrumadora las más numerosas.



Es como si se partiera para intentar demostrar que no existen pobres en EEUU, de la realización de un estudio estadístico sociológico, haciendo sólo una encuesta entre vecinos de Beverly Hills ( California ). El resultado del estudio sería que no existen pobres en EEUU, salvo a lo mejor alguno despistado que buscaba en los cubos de basura.



Mas veamos los resultados del estudio elaborado por el Consejo:



Se analizan 530 sentencias de Audiencias Provinciales de toda España.



De las 530 sentencias que ha integrado la muestra total del estudio, 34 (un 6,42 por ciento) corresponden a apelaciones contra sentencias dictadas en juicios de faltas; 472 (un 89,6 por ciento) a apelaciones contra sentencias dictadas en procedimientos abreviados por los Juzgados de lo Penal y 24 sentencias (un 4,53 por ciento) fueron dictadas en única instancia por las Audiencias Provinciales. De las 530 sentencias que ha integrado la muestra total del estudio, 34 (un 6,42 por ciento) corresponden a apelaciones contra sentencias dictadas en juicios de faltas; 472 (un 89,6 por ciento) a apelaciones contra sentencias dictadas en procedimientos abreviados por los Juzgados de lo Penal y 24 sentencias (un 4,53 por ciento) fueron dictadas en única instancia por las Audiencias Provinciales.



Sentencias condenatorias: 439



- Maltrato ocasional………267………..59.33%, entre estas se englobarían los insultos ocasionales aunque respondan a ofensas de la víctima, las disputas tras una ruptura conflictiva de pareja, los acometimiento recíprocos y que obedecen a un hecho puntual, como los que se pueden producir a la hora de un padre intentar cumplir con la obligación de estar con su hijo.



- Amenazas leves………98……………21.78%, entre estas se encuentran actos delictivos de tan demostrada peligrosidad, como el decir te vas a enterar si no me dejas ver a los niños.





- Quebrantamiento de condena…… 46……. 10.22%, algunas de ellos propiciados y facilitados por la propia víctima en cuya protección se estableció la medida de alejamiento.



- Violencia habitual…….28…………….. 6.22 %, violencia que sí se suele corresponder con auténticas situaciones de asimetría y desigualdad en la relación de pareja, situaciones en las que se engloban actos de violencia física y también psicológica padecidas durante una convivencia vivida como un calvario, una violencia en la que no es necesaria la agresión para calificar un actitud que demuestra discriminación, relación de poder, humillación, anulación de voluntad, y que infunde miedo en la mujer maltratada que lo sufre.



Este último dato resulta transcendental cuando pende la amenaza de una reforma legislativa que pretende que cualquier padre condenado por sentencia firme de maltrato quede privado de poder ostentar la custodia de sus hijos. Mas aun si consideramos que sólo un 6.22 % de las condenas obedecen a auténtico maltrato, el que puede haber tenido incidencia negativa y traumática no sólo en la madre que lo sufre sino en sus hijos que habrían padecido la misma execrable actitud machista. Sin embargo la generalización, el automatismo, la estigmatización del hombre por el hecho de serlo, conllevaría a privar de esa posibilidad de ejercicio parentalidad responsable a muchísimos padres, el 93.78 % de las condenas restantes. Y sin perjuicio de que cada caso se hubiera de valorar, enjuiciar y analizar de forma específica, pero no desde una perspectiva de género, sino de prevalencia del beneficio y auténtico interés del menor.



Es de destacar que en 42 de los casos enjuiciados y en los que existió un pronunciamiento condenatorio, es decir el 9.56%, el testimonio de la víctima fue la única prueba de cargo.



Sentencias absolutorias: 91. Se afirma que una buena parte de las sentencias absolutorias en materia de violencia de género se producen por la dispensa de la obligación de declarar de la víctima, recogida en el artículo 416 de la actual Ley de Enjuiciamiento Criminal. El porqué se produce esa dispensa no ha sido objeto de ningún estudio, pues se parte del preconvencimiento de que la mujer que retira su denuncia o no declara lo hace por miedo. Ni por asomo existe el planteamiento de que lo puedan hacer también, muchas veces por necesidad, y otras por arrepentimiento de lo que se ha considerado reacción de despecho, que parece que las mujeres no experimentan cuando su marido o compañero les han sido infieles. La infidelidad se ha de tener en cuenta que es un fenómeno bidireccional, y que a verse el despechado es el varón que, sin embargo, no cuenta con instrumento legal alguno para desahogar su despecho. En otras no se continúa el procedimiento penal pues existe un innato sentimiento de proporcionalidad de la Justicia, que es contrario a las respuestas de orden criminal que ofrece la Ley para reprimir conductas que distan de ser consideradas por la sabia conciencia social como auténtico maltrato.



Mas a continuación, comparemos esos datos, fiables se ha de insistir, con los aportados en la Memoria del funcionamiento de los Juzgados de Violencia de Sevilla en el año 2008:



- Total de procedimientos conocidos: 9814



- Diligencias previas y procedimientos abreviados: 8.998





- Juicios rápidos: 804



- Juicios de faltas: 176





- Sumarios: 12



En total se dictaron 1010 sentencias:



- Condenatorias: 395



- Conformidades: 203





- Absolución: 412



Si del total de procedimientos descontamos los convertidos de diligencias previas en juicios de faltas y sumarios, tenemos un total de 9.626 asuntos enjuiciados.



La proporcionalidad de sentencias condenatorias, 395, respecto de esa cantidad de procedimientos de los que han conocido los juzgados de Violencia, detrás de muchos de los cuales se encuentra la detención inmediata del denunciado, supone el 4.10% del total. Se excluyen las sentencias de conformidad, tampoco examinadas en el informe del Observatorio, pues las mismas no se dictan por las Audiencias provinciales, sino en el desarrollo de procedimientos de urgencia, juicios rápidos.



Trasladando esos datos a los aportados en el informe del Observatorio, resultaría que las sentencias condenatorias por violencia habitual, 24.49, es decir el 6.22 % de las 395 sentencias condenatorias, en relación a la totalidad de asuntos conocidos, 9.626, por los juzgados de violencia de Sevilla, sería del 0.25%.



Ciertamente es una conclusión relativa, que admitiría factores de corrección ponderada, mas en ningún caso ese tipo de violencia que sí responde y es consecuencia de maltrato machista consecuencia de discriminación, desigualdad y relación de poder del hombre sobre la mujer en la relación de pareja, superaría el 3% de los asuntos denunciados ante el Juzgado de Violencia. Entre esos asuntos, se encontrarían las terribles y trágicas historias de sufrimiento habitual de aquellas mujeres muertas a manos de sus maridos, parejas, exparejas, novios varones, no contabilizándose los dramas de muchas mujeres que siguen ocultando o no reconociendo el maltrato que sufren por parte de tiránicos maltratadores que siguen exponiéndolas a ser las siguientes para figurar en esa larga e infrenable lista de mujeres asesinadas. Y ello sin perjuicio de afirmar que algunas de esas muertes, en pureza técnica criminal, no debieran ser calificadas como maltrato, sino como homicidio y asesinato, si no se dieran esos condicionantes de desigualdad y discriminación apuntados.



Los datos, con todas sus limitaciones y lagunas, son los oficiales que maneja y divulga el propio Consejo, siendo paradójico que de su contenido, de forma objetiva se puedan extraer conclusiones radicalmente opuestas a las que intenta aparentar y simular la ideología de género, puesto que:



- De ello se deduce que el nivel de situaciones de abuso e injusticia que genera la propia aplicación de la Ley de Protección Integral de Violencia sobre la Mujer, es superior a la propia necesidad de conocer el verdadero número de denuncias falsas. Un número que, indudablemente, se sigue ignorando, pues no se ha hecho un estudio riguroso que analice las resoluciones que enjuicien todos los asuntos denunciados ante los juzgados de Violencia.



- Y ello sin perjuicio de reconocer que ese estudio sería prácticamente una tarea imposible, pues una denuncia que no prospere, no ha de dar lugar a incoar procedimiento por denuncia falsa. Ninguna mujer ha sufrido en España detención o prisión por ese motivo. El archivo, sobreseimiento o sentencia absolutoria, sólo responde a no quedar los hechos probados, siendo preciso que se demuestre que la denunciante ejercitó la acción penal a sabiendas y a conciencia de su falsedad. Una falsedad que habría también que probar. La prueba de esa falsedad y motivación dolosa es prácticamente incompatible con el criterio de considerar que el denunciado absuelto es inocente sólo porque el derecho de presunción de inocencia, ha impedido probar su culpabilidad, o que la denunciante que ha retirado su denuncia o se ha acogido a su derecho a no declarar, lo hace siempre y en todo caso por miedo. Como se decía, la ideología predetermina las prácticas y los resultados de los estudios que las analizan.



- Se ha de concluir, por tanto, que resulta prácticamente imposible, con la actual legislación y ante la quiebra y violación del principio de presunción de inocencia, poder determinar cuándo se produce una denuncia falsa, salvo que la mujer lo declare expresamente, en cuyo caso también su testimonio de veracidad quedaría comprometido ante el convencimiento intolerante, que no admite excepciones, de que lo hace por sentimiento de lástima o miedo. Al respecto, y para confirmar esa realidad se trae a colación lo dispuesto en la reciente sentencia de 9 de Noviembre de 2009, dictada por la Audiencia Provincial de Sevilla, en un proceso de protección del derecho al honor, en el que un padre pretendía obtener un pronunciamiento de restitución de su honor lesionado, mancillado, y en el que solicitaba una indemnización por los graves daños morales, físicos, psicológicos padecidos: Se puede calificar un ataque al honor gravísimo, el producido mediante una denuncia falsa por supuestos abusos sexuales a una hija menor cometido por un padre(…) Imputar este tipo de conductas a sabiendas de que son falsas, sin el menor escrúpulo, atenta al honor, a la propia imagen y a la consideración debida por los demás(…) Ahora bien, se ha de valorar si la denuncia interpuesta o la puesta en conocimiento de la “ notitia criminis” se hizo con conocimiento y voluntad de la falsedad por la madre de la menor. Pese a encontrarnos indicios de que la madre actuó a sabiendas (…) no se aprecia que se trate de indicios unívocos y de lo que no se puede deducir, sin ningún género de dudas, la actuación torticera de la madre. Se desestima la demanda ante la inexistencia de una prueba terminante sobre que la madre actuó a sabiendas de la falsedad de la imputación de abusos sexuales.



Pese a todo, otra evidencia de la realidad ocultada es que sólo en Sevilla, en los últimos tres meses hayan tenido eco en los medios de comunicación cinco casos de denuncias falsas: la referida en el párrafo anterior; la de un padre privado de ver a su hija durante seis años, falsamente imputado de abusar de la niña que luego resultó que padecía de lombrices; la de una mujer que retiró la denuncia en la vista ante la Audiencia en un proceso en que se pedían 14 años de cárcel contra el denunciado, al reconocer que le denunció por despecho; la de una mujer que llegó a autolesionarse para acusar en falso al marido, quien estuvo incluso en prisión preventiva durante once meses; la de la mujer que denunció más de quince veces al padre de su hija para conseguir alejarlo de la niña.



Solamente en estos dos últimos casos la tragedia generada al falsamente acusado ha tenido repercusión, pues en el primero el juez, ante la evidencia y prueba terminante de la falsedad, abrió testimonio por falsa denuncia, y en el último la actitud, considerada como estrategia de Alienación Parental ( SAP), dio lugar a un cambio de custodia de la menor. Ninguno de esos casos, ni otros muchos de los que empiezan a aparecer, de momento solo en prensa escrita, casi a diario, fueron analizados en el informe elaborado por el Observatorio de Violencia. Mas, desde la perspectiva de género, se insiste, casi ninguno de esos casos sangrantes hubiera entrado en la consideración de denuncia falsa, pues hubiera faltado el necesario componente doloso, es decir, que la denuncia se formuló a conciencia y a sabiendas de su falsedad: Al menos, al denunciado, si antes no se ha suicidado, le puede quedar el consuelo de que le han arruinado su vida sin querer.



En definitiva, lo deseable, lo que desearíamos todos, sería no tener que volver a lamentar la celebración de un evento tan dramático como el que provoca la violencia machista, mal llamada violencia de género, sobre la mujer. Ese drama no merece celebración sino luto nacional. Porque todos reconocemos el dolor y sufrimiento que han sufrido y siguen sufriendo muchas mujeres que son víctimas de esa cobarde, vil, abyecta actitud de hombres que se consideran en situación de dominio, sumisión y control sobre ellas. Miedo, degradación personal, humillación, anulación de personalidad son las señas de identidad de la mujer maltratada. Relaciones de pareja asimétricas en las que la desigualdad imperante hace necesaria la existencia de normas de discriminación positiva para protegerlas. Así siempre lo he entendido, incluso desde mucho antes de la la Ley de Protección Integral contra Violencia de Género.



Mas lo cierto es, desde el principio, no hemos tomado el camino correcto, pues no se ha partido de la necesidad de proteger a la mujer maltratada que sufre desigualdad, discriminación y relación de poder, elevando el reproche del maltratador que abusa y ejerce el injustificable rol dominante. No, se ha generalizado, se ha partido que esa desigualdad se genera per se, en cualquier caso, en la relación de pareja. Craso error que minimiza y vuelve a desterrar a la tibieza de la invisibilidad el sufrimiento de las verdaderas mujeres maltratadas, al verse solapado por la abusiva utilización de la ideología de la falsa discriminación de la mujer por el hecho de serlo. Y es ese abuso, sin contar las falsas denuncias fruto de venganza, despecho y puro y duro interés, el que más perjudica a esas mujeres que siguen prisioneras y encadenadas por sus maltratadores.



Por otro lado, contra la violencia tolerancia cero. De acuerdo. Mas sin excluir ninguna que sufran hombres, mujeres y niños en las relaciones familiares. Otra violencia que se ignora y se hace invisible. En el último informe de víctimas de violencia doméstica y violencia doméstica (año 2008) del Observatorio de violencia, se contabilizaban más de 40 víctimas mortales entre ese colectivo de familiares: Madres, padres, padrastros, suegros, abuelos, abuelas maridos, novios, excónyuges varones, hijos, hijas, hermanos, hermanas... Todos con una tragedia familiar detrás, alguien que lloraría su pérdida. Las mujeres muertas por sus parejas fueron más, 74, pero sólo su drama es el que ha quedado marcado en nuestra memoria histórica, grabada a fuego por la industria de la alienación colectiva. Son muchos y muchas los que sufren otros tipos graves de violencia doméstica a los que deliberadamente se excluye de medidas de protección reservadas a mujeres que sufren maltrato por sus congéneres masculinos con los que han mantenido relación de pareja.

Y eso sí que constituye una manifiesta discriminación, pues el número no ha de marcar la redacción de normas que han de respetar el principio de igualdad, medido en términos cualitativos de protección a toda la ciudadanía, lo mismo que resultaría absurdo y manifiestamente discriminatorio que se reservara la adopción de medidas de protección contra riesgos laborales a los hombres que sufren accidentes de trabajo, descartando a las mujeres que sólo constituyen menos del 5% de las 1152 víctimas mortales que el año pasado se produjeron por esa causa en España.

FRANCISCO SERRANO CASTRO

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/16/andalucia_sevilla/1260980478.html

Las jueces de Familia secundan las críticas contra la Ley de Violencia de Género


  • El Observatorio del CGPJ desacreditó las críticas del juez Francisco Serrano
  • Sus compañeras de jurisdicción salen en su defensa y de la libertad de expresión
  • Sostienen que se producen más denuncias falsas que las del recuento oficial
Efe | Sevilla

Las cuatro jueces de Familia de Sevilla han apoyado a su compañero Francisco Serrano y han dicho que las críticas contra él por parte del Observatorio de Violencia de Género del Poder Judicial son un intento de amedrentarle y "comprometen la libertad de expresión de cualquier ciudadano".

Una portavoz de las cuatro jueces de Familia de Sevilla, todas ellas mujeres, ha dicho a Efe que los magistrados de esta jurisdicción están "indignados" con las críticas del Observatorio, pues las interpretaciones del juez de Familia 7, Francisco Serrano, "las puede hacer cualquier ciudadano" y además "es lógico que las emita quien conoce mejor la problemática".

El juez Serrano ha lamentado varias veces que los estudios del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se hacen con sentencias condenatorias, y no con las denuncias que se archivan.

El lunes pasado, dicho Observatorio respondió en un comunicado que los análisis del magistrado "carecen de rigor" y resultan "inadmisibles", "sin perjuicio de las posibles responsabilidades que pudieran derivarse".

Ahora, las jueces de Familia de Sevilla han asegurado a Efe que cualquier ley, informe del CGPJ o sentencia puede ser objeto de "crítica constructiva y razonada", y los jueces "se encuentran entre las personas más capacitadas para hacerlo".

"Una sociedad democrática y de Derecho debe ser capaz de asumir la crítica", ha dicho la portavoz, y ha añadido que el Observatorio de Violencia de Género "debe ser consciente de que hace una función pública y que puede ser sometido a crítica".

'Suenan a amedrantamiento'

Por ello, sus manifestaciones públicas contra Serrano "suenan a amedrentamiento" y con ello el Observatorio "compromete la libertad de expresión de cualquier ciudadano".

Su actitud supone un peligro para cualquier persona o asociación que desee pronunciarse y se encuentre con la amenaza de ser ilegalizada o borrada del mapa, según las juezas sevillanas.

En sus declaraciones, Serrano "no reveló ningún secreto profesional sino que emitió una crítica, como puede hacer cualquier persona", ha dicho la portavoz.

'Lo vemos todos los días'

El juez Serrano, que también ha denunciado el gran número de denuncias falsas que favorece la Ley Integral contra la Violencia de Género, refleja en sus declaraciones "algo que los jueces vemos todos los días, porque no siempre el malo es el padre o la madre, sino que en la vida real cada caso es diferente" y los jueces toman sus decisiones "siempre teniendo en cuenta el interés supremo de los hijos".

La portavoz de las jueces sevillanas de Familia ha informado además de que los foros judiciales en internet están recibiendo numerosos mensajes de apoyo a Serrano y de rechazo hacia la actitud del Observatorio del CGPJ.

TRIBUNALES | Tras sus críticas a la Ley de Violencia de Género El juez Serrano pide al CGPJ que retire de su web un comunicado que le injuria

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/18/andalucia/1261144546.html

TRIBUNALES | Tras sus críticas a la Ley de Violencia de Género

El juez Serrano pide al CGPJ que retire de su web un comunicado que le injuria


El juez de Familia de Sevilla Francisco Serrano ha pedido al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que retire de su web oficial el comunicado de la presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica que le injuria, puesto que fue emitido a título personal.

Fuentes judiciales han explicado que el juez Serrano se ha dirigido por escrito al CGPJ para pedirle que retire dicho comunicado, publicado el pasado día 14, por considerar que atenta contra su honorabilidad profesional y a la vista de las declaraciones del órgano de gobierno de los jueces de que se emitió a título personal.

En dicho comunicado, la presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género del Poder Judicial consideró que "carecen de rigor" y "son inadmisibles" las declaraciones de Serrano sobre denuncias falsas en casos de violencia machista y apuntó que incluso podrían implicar para él "responsabilidades".

Tal comunicado desató numerosas adhesiones al juez sevillano, entre ellas las de sus propias cuatro compañeras de los Juzgados de Familia de Sevilla, que consideraron que las críticas por parte del Observatorio son un intento de amedrentarle y "comprometen la libertad de expresión de cualquier ciudadano".

Ahora, las fuentes judiciales han apuntado que el CGPJ debería retirar dicho comunicado de su web oficial, donde figura en la página de Inicio y encabezando las "Novedades", o al menos incluir junto a él el informe elaborado por Serrano sobre denuncias falsas de violencia de género para poder contrastar ambas posiciones.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20091119/53827480523.html

Plan contra el maltrato en la UE

IZASKUN FERNÁNDEZ URIBE | Girona

El Gobierno español, que presidirá la Unión Europea en 2010, contará con la oposición de la mayoría de los gobiernos europeos, a su plan contra el maltrato.

Desde el Ministerio de Igualdad, y como referente progresista para Europa, se tilda al resto de gobiernos europeos de conservadores y de adoptar posturas cómodas frente a una lacra como es la violencia contra la mujer.

Éste nuestro país, que aspira a dar lecciones al resto de los europeos, está utilizando la discriminación positiva como medio para conseguir una falsa igualdad que está creando numerosas injusticias contra el género masculino. La igualdad no se alcanza con revanchismo, desprecio y minusvaloración al otro, ni ensalzando hasta cotas insospechadas y surrealistas las cualidades de uno.

Creo que somos nosotros los que debemos aprender de otros países que se rigen por leyes en las que, independientemente del sexo, se condena por igual al/la agresor/a, al/la que incumple sentencias y al/la que denuncia falsamente.

No entremos en la presidencia de la UE como elefante en cacharrería con un tema en el que nos llevan la delantera y centrémonos en averiguar como el resto de los gobiernos están saliendo de esta crisis, mientras España sigue a la cola en la recuperación.


CRÓNICA NEGRA El hombre que oye susurrar a los sumarios

http://findesemana.libertaddigital.com/el-hombre-que-oye-susurrar-a-los-sumarios-1276237308.html

CRÓNICA NEGRA

El hombre que oye susurrar a los sumarios

Por Francisco Pérez Abellán


El asedio ha sido largo, desde que el poder decretara la segunda muerte de Montesquieu. Pero hoy puede d ecirse que el estamento judicial está penetrado por la ideología y el francés, bien enterrado; y que ya no hay justicia: solo jueces. Abogados de prestigio dicen que no pueden predecir el resultado de causa alguna porque todo depende del juez al que le caiga. Algún juez hasta se atreve a pedir dinero a un banquero. Otros dejan en la calle a narcotraficantes para que no se depriman en prisión. Y a la vista está que no pasa nada. Los narcos ni siquiera vuelven a la cárcel.

Eso sí: España es un país donde se criminaliza al varón por el hecho de serlo, donde se aprueba una ley, por unanimidad, en contra de la igualdad de hombres y mujeres, por la que tantos hemos luchado, y donde cada año centenares de hombres son maltratados, vilipendiados, falsamente imputados, en virtud de una conveniencia política que atenta contra la Carta Magna, sin que los finos juristas se conmuevan.

En España, a la hora de juzgar, se confunde a un varón con un culpable y a un periodista con una fábrica de realitys. Para algunos jueces, incluso del Supremo, es lo mismo un autopatrono que una multinacional, un autónomo, que es un trabajador de los que más fácilmente van al paro, con una productora de programas, y a todos condena, para que respondan de forma solidaria, como si fuera lo mismo el rey que su porquero, como si pudiera haber solidaridad alguna entre asalariado y patrón o alguna correspondencia en sus cuentas corrientes. El caso es que algunos de esos jueces con falta de óptica se dicen de izquierdas. Claro que eso también es mentira.

Y, miren ustedes, la justicia está hecha de matices. Por ejemplo, no es lo mismo la violencia de género que una pelea entre iguales, aunque el resultado sean insultos y lesiones entre hombre y mujer. O entre hombre y hombre; mujer y mujer. La Ley de Violencia de Género, aprobada por políticos poco rigurosos, ha provocado que apenas haya distingos: es lo mismo un enfado por celos que una dominación largamente tortuosa. Hay jueces que en su mismidad encabezan jurados populares en los que no creen y producen justicia de la que desconfían. ¡Qué les voy a decir a ustedes, si incluso han intentado encerrar para siempre al Lute por violencia de género, cuando no delinque desde que le indultaron por los mil años de cárcel que le metió el franquismo! Estos es que no respetan nada, aunque aquí se dieron de manos a boca con otro susurrador de sumarios que escuchó el lamento del quinqui, baranda de la reinserción.

En este maremágnum de desprestigio, y siendo la justicia una de las cosas más demandadas del país, de vez en cuando surge un juez que oye susurrar a los sumarios: "Eh, Señoría, aquí hay otro de injusticia"; y lo repasa hasta darse cuenta de que a lo peor es una de esas falsas denuncias de las que se quejaba Ana Sanahuja, juez decana con dos ovarios, en Cataluña, allá por los tiempos en los que la Ley de Violencia de Género era una baza del Gobierno y no había caído todavía en el desprestigio. ¿Pero hay alguna mujer condenada por denuncia falsa? Se pregunta su señoría Serrano, juez valiente donde los haya, juez de la tabla redonda, juez de jueces, caballero de jueces de España. Pues no, no hay mujeres condenadas, aunque hay falsas denuncias, eso es un hecho.

Hombre, a ver si va a ser lo mismo que pasa con la prevaricación, que es el delito de los jueces. ¿Cuántas condenas hay por prevaricación en España? Pues no se sabe. Es otra de esas cifras que quedan ocultas, que no se difunden. Tal vez ni siquiera se recuentan. Miles de jueces actuando durante décadas y sólo se recuerda una condena por prevaricación, que además resulta políticamente escandalosa.

¡Shhh! Su Señoría, juez Serrano, del juzgado número 7 de familia de Sevilla, olé sus huesos, que hay treinta hombres asesinados por su ex parejas que no se cuentan, que el Ministerio del Interior, especialista en cifras ingobernables, ya no recoge en su ¡Annual Estadístico!, me río yo de las encuestas del CIS, desde el 2007. Usted puede ver que hay 51 mujeres asesinadas por ex parejas en el Ministerio de Igualdad, pero con Desigualdad, en la misma página del Ministerio, se escamotea el dato masculino, que políticamente no interesa. La política violadora de la justicia, abusona y manipuladora.

Dice su Señoría que este estado de cosas es quizá responsable de centenares de suicidios debidos a la ley de género, que trae establecido por defecto al varón como presunto culpable, al que despoja de bienes y de la tutela de sus hijos y lo empuja a la depresión y la muerte, según su Señoría, que oye susurrar a los sumarios, más de veinte mil que han pasado por sus manos. A veces el error se descubre a tiempo y el varón es exonerado, curiosamente sin culpar a nadie de su desgracia. Pero otras veces se lo lleva la corriente hasta el Hades, que es el infierno de los antiguos.

Ay, directores, que vuelva enseguida la legión de periodistas a los juzgados para contemplar los juicios, que vuelva el redactor de tribunales a denunciar los errores, las ligerezas, las frivolidades, a exponer las sentencias con faltas de ortografía o simples faltas de justicia. Que se exija altura intelectual al Tribunal Supremo. Y si no, que el Constitucional lo corrija. La última esperanza. E independencia política. Luz y taquígrafos.

Vamos, que para luego es tarde, que sin justicia no hay democracia, no hay libertad, no hay civilización. Que se persiga al que inste a la denuncia falsa, que se castigue al que denuncie falsamente. Que se revise la ley. Persigan el delito y a los delincuentes. Incluso si llevan toga. Odien el delito y compadezcan a los españoles. Salgan los jueces y juezas que oyen susurrar a los sumarios, no se queden en sus despachos, abrumados por la duda: ustedes son la Justicia.

http://www.lne.es/aviles/2009/12/20/caso-genero/850400.html

El caso del género

La desigualdad con la que la Justicia afronta el grave problema del maltrato físico

EUGENIO SUÁREZ

Antes se llamaba machismo, brutalidad masculina, abuso de fuerza y ahora, que creemos que las cosas tienen solución por mudarlas el nombre, se llama violencia de género. Pero creo que es para confinarlo más en las actuaciones del hombre e, insidiosamente, presentar más flojas y desvalidas a las mujeres. Los antiguos varones se pasaron la vida rascando el arpa y las cítaras para ensalzar al que llamaba, con justicia, «bello sexo», o el «sexo débil». Millones de versos, millares de libros les estuvieron dedicados y no se concebía a un caballero -durante siglos- sin la invocación, amparo y dedicación a una dama. Don Quijote toda su vida, cuerdo y loco, glorificó a la mujer, aunque estuviera encarnada en la esperpéntica Dulcinea.

Creo que no fueron las bellas y angelicales doncellas las que desataron la ofensiva, las que abandonaron la tarea de peinar las rubias cabelleras con peines de oro, sino las más parecidas a la Maritornes. La mujer tomó revancha de los desaires masculinos y la literatura ha relatado las ingeniosas tretas con las que ellas se rescataban de la afrenta de su pareja.

Violencia de género, que ilustra las páginas de sucesos y los espacios radiotelevisivos, escalofriantes estadísticas donde el macho aparece como un ser bestial, desalmado, cruel y vicioso. Hay Direcciones Generales de la Mujer, tribunales especiales para investigar estos casos, sentencias rápidas, medidas drásticas, alejamiento, prohibición al marido o compañero para visitar a los hijos, ni acercarse una distancia variable al domicilio antes compartido. E incluso un Observatorio de Violencia de Género del Poder Judicial, que intenta justificar su existencia como puede.

He vivido personalmente episodios relacionados con el asunto, en circunstancias otras y olvidados por el tiempo transcurrido y puedo afirmar que, en época de la dictadura pasada, un tanto por ciento abrumador de las llamadas «medidas provisionales» (domicilio, patria potestad, pensión alimenticia, etc..) eran decididas contra el marido, de manera genérica. Los jueces -que cuando pueden, escurren el bulto- se quitaban el problema de encima y fallaban, en primera instancia, contra el varón, eso está en la estadística de la jurisprudencia. Ahí nació la especialidad forense y suculenta de los abogados matrimonialistas que pusieron su ingenio en complicar los procesos y alargarlos todo lo posible.

Un juez de familia, ejerciente en Sevilla, don Francisco Serrano Castro, con 11 años de ejercicio como magistrado, ha dictado unas 20.000 sentencias y ha sido galardonado por la Asociación de Mujeres Violadas y otras, además de su resuelta actitud en la defensa de las maltratadas y los menores. Este juez mantiene que se silencia, oficialmente, el número de hombres maltratados o muertos por agresiones de sus cónyuges. En 2006 se suicidaron 963 varones más que mujeres, por efecto de la discriminación de la ley contra la Violencia de Género

Hay miles de hombres denunciados por las esposas o las «compañeras sentimentales», detenidos, maltratados en sedes policiales y encerrados por los jueces, sin poder demostrar su inocencia y ni una sola mujer en esas circunstancias. Los datos son escalofriantes, especialmente porque tenemos la impresión de que las cosas suceden de otra manera, totalmente distinta que demuestran los errores de la reciente ley, ocultados, no publicados, sino en una sola dirección.

«Lo que agrave la pena contra el hombre, solo por el hecho de serlo, es discriminatoria». Ha tenido relieve mediático el caso de Miguel Ángel Torres, que ha pasado seis años en la cárcel por la denuncia de la ex esposa, que le acusó de haber abusado sexualmente de una hija de dos años, algo que fue creído y castigado por la justicia. Fue una falsa denuncia, los eritemas que presentaba la menor traían su causa de las lombrices y de rascarse en aquella zona. Desde febrero del 2004 estuvo detenido y durante este tiempo no ha podido ver a su pequeña. Al fin, ha demostrado la inocencia, pero quedará siempre patente cual podría ser la reparación de un daño tan monstruoso.

No puede ocultarse que en la frialdad de los números, es mayor el de varones que agreden a las esposas que al revés. Ellas suelen utilizar el arsénico o la plancha de hierro .Y ahora, otro arma letal: la denuncia ante autoridades y tribunales que prefieren remar a favor de la corriente y no dudan en criminalizar al hombre, porque eso es lo que parece políticamente correcto a la sociedad y al Ministerio de Igualdad. Más de uno recordará la quinteta: «¡Igualdad! Oigo gritar / al jorobado Torroba. / Y se me ocurre pensar: / ¿Querrá verse sin joroba / o nos querrá jorobar»

Los datos y el argumento de este escrito no han salido de mi magín y si me he decido a rozar el tema ha sido porque la actitud y la opinión del mentado juez de Sevilla han sido corroboradas por varias compañeras suyas. Contra la postura cerril del famoso, lánguido y permisivo del Consejo General del Poder Judicial y la postura de la jefa del pintoresco Observatorio, que niega cuanto dice el magistrado: lo encuentro natural, si no, ¿para qué serviría el inventado cargo y el propio Ministerio de Igualdad? ¡Cuánto filtro para tan poco agua! Frente a ello, por ahora, se han alzado cuatro jueces, cuatro mujeres de la misma región, identificándose con el colega y abundando en las mismas o parecidas conclusiones. A buenas horas íbamos a meternos en ese berenjenal sin algún apoyo. Como dice el soso anuncio , yo no soy tonto. Aunque lo parezca.